REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
PODER JUDICIAL
TRIBUNAL QUINTO (5º) DE PRIMERA INSTANCIA DE JUICIO DEL TRABAJO DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL ESTADO BOLÍVAR EXTENSIÓN TERRITORIAL PUERTO ORDAZ
Puerto Ordaz, Dieciséis (16) de Febrero de 2016.
205º y 156º
ASUNTO: FH16-X-2016-000007
I
IDENTIFICACIÓN DE LAS PARTES Y SUS APODERADOS
PARTE DEMANDANTE: Ciudadano PEDRO JOSE GONZALEZ SALAZAR venezolano, mayor de edad y titular de la Cédula de Identidad Nº V- 18.973.141.
ABOGADO ASISTENTE DEL DEMANDANTE: Ciudadano LUIS ALBERTO ROSAS, abogado en ejercicio e inscrito en el Instituto de Previsión Social del Abogado bajo el Nº 93.379;
PARTE DEMANDADA: Entidad de Trabajo MARITIME PERSONNEL CONTRACTOR C.A. (MPC);
MOTIVO: RECURSO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO DE NULIDAD, en contra de la Providencia Administrativa dictada por ante la Inspectorìa del Trabajo “Alfredo Maneiro” de Puerto Ordaz, en fecha 05 de Junio de 2015, mediante la cual declaró con lugar la solicitud de Calificación Falta o Autorización para despedir incoada por la Entidad de Trabajo MARITIME PERSONNEL CONTRACTOR C.A. (MPC).
II
ANTECEDENTES
Visto el escrito libelar presentado por el ciudadano PEDRO JOSE GONZALEZ SALAZAR, venezolano, mayor de edad, titular de la cedula de identidad Nº. V- 18.973.141, debidamente asistido por el ciudadano LUIS ALBERTO ROSAS, abogado en ejercicio e inscrito en el I.P.S.A, bajo el Nro.93.379, el cual interpone Recurso Contencioso Administrativo de Nulidad en contra de la Providencia Administrativa Nº 2015-362, de fecha cinco (05) de junio de 2015, dictada por la INSPECTORÍA DEL TRABAJO “ALFREDO MANEIRO” de Puerto Ordaz, del Estado Bolívar, mediante la cual se declaró Con Lugar la Solicitud de Calificación de Falta o Autorización para despedir, incoada por la Entidad de Trabajo MARITIME PERSONNEL CONTRACTOR C.A. (MPC), tramitada en el expediente identificado con el número 051-2014-01-01742, y a su vez solicita la SUSPENSIÓN DE LOS EFECTOS DEL ACTO ADMINISTRATIVO, conforme las siguientes consideraciones:
“De conformidad con lo establecido en el artículo 69 de la Ley Orgánica de la Jurisdicción Contencioso Administrativo, solicito acuerde medida cautelar de suspensión de los efectos del acto administrativo impugnado, durante el tramite de este procedimiento y ordene mi reincorporación inmediata a mi puesto de trabajo y el pago de los salarios y demás beneficios que por ley me corresponden dejados de percibir hasta tanto se dicte sentencia definitiva del presente recurso, toda vez que fui sacado de la empresa sin goce de salario desde el mismo momento en que la empresa se dio por notificada de la referida providencia que aquí se impugna, siendo ello el día 09/06/2015, bajo el fundamento que había sido autorizado mi despido, sin importar que dicha providencia no se encontraba definitivamente firme, ya que la misma se encontraba pendiente por el ejercicio de la acción de nulidad y en franca violación al derecho al trabajo, a la estabilidad y fundamentalmente, al derecho a la alimentación a que tengo derecho a través del salario.”
III
FUNDAMENTOS DE LA DECISIÓN
La medida de suspensión de los efectos de un acto administrativo de efectos particulares, es una medida típica de naturaleza cautelar del contencioso administrativo de nulidad, y al ser acordada surte los efectos suspensivos del acto mientras dure el juicio de nulidad, disponiendo la norma su procedencia cuando así lo permita la Ley o sea indispensable para evitar perjuicios irreparables o de difícil reparación por la definitiva, teniendo en cuenta las circunstancias del caso, todo lo cual conlleva a que, para su acuerdo deben ser examinados los requisitos de procedencia de las medidas cautelares, es decir la existencia de un buen derecho, el peligro de la mora, que serían las circunstancias del caso y el señalamiento del perjuicio irreparable o de difícil reparación que exige el ordenamiento jurídico.
Puntualizados los argumentos esgrimidos por el demandante, a los fines de proveer la medida de suspensión de los efectos solicitada, este Juzgado de Juicio destaca que la medida cautelar de suspensión de los efectos del acto administrativo cuya nulidad ha sido solicitada, está contenida en el artículo 104 de la Ley Orgánica de la Jurisdicción Contencioso Administrativa, la cual dispone:
“A petición de las partes, en cualquier estado y grado del procedimiento el tribunal podrá acordar las medidas cautelares que estime pertinentes para resguardar la apariencia del buen derecho invocado y garantizar las resultas del juicio, teniendo en cuenta las circunstancias del caso y los intereses públicos generales concretizados y de ciertas gravedades en juego, siempre que dichas medidas no prejuzguen sobre la decisión definitiva.
El tribunal contará con los más amplios poderes cautelares para proteger a la Administración Pública, a los ciudadanos, a los intereses públicos y para garantizar la tutela judicial efectiva y el restablecimiento de las situaciones jurídicas infringidas mientras dure el proceso.
En causas de contenido patrimonial, el tribunal podrá exigir garantías suficientes al solicitante” (Cursivas añadidas).
De manera que el Juez de mérito, en el ejercicio de sus amplios poderes en el análisis de las condiciones para el decreto de medidas cautelares, tal como lo señala el referido artículo, puede decretar la suspensión de los efectos del acto administrativo cuando considere que la suspensión de la medida puede detener un daño mayor, si al contrario se continúa con el curso de la misma, ponderando por supuesto los hechos presentados por el recurrente al momento de conocer la causa.
Sobre las MEDIDAS CAUTELARES, ha dicho la Sala Político Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia que son actos procesales que pretenden anticipar los efectos de un fallo mientras transcurra la tramitación de un juicio, con el fin de salvaguardar el derecho que se arroga el actor al proponer su pretensión, por existir riesgo manifiesto de que se produzca un daño irreparable (mientras no se haya dictado la sentencia definitiva) que ponga en peligro la satisfacción del derecho que se invoque. Es por ello que la pretensión cautelar debe estar debidamente justificada, por cuanto en caso de decretarse su procedencia, el Juez dispondrá de actos de ejecución tendentes a impedir que los efectos de la sentencia definitiva sean ineficaces. (Vid., sentencia N° 00220 del 7 de febrero de 2007).
Asimismo, se ha señalado que el poder cautelar debe ejercerse con estricta sujeción a las disposiciones legales que lo confieren, en razón de lo cual la providencia cautelar sólo se concede cuando existen en autos medios de prueba que constituyan presunción grave de la existencia concurrente del riesgo manifiesto de quedar ilusoria la ejecución del fallo y del derecho que se reclama. (Vid., sentencia de la Sala Político Administrativa N° 00901 del 30 de julio de 2008).
En ese sentido, el artículo 585 del Código de Procedimiento Civil, dispone:
“Artículo 585.- Las medidas preventivas establecidas en este Título las decretará el Juez, sólo cuando exista riesgo manifiesto de que quede ilusoria la ejecución del fallo y siempre que se acompañe un medio de prueba que constituya presunción grave de esta circunstancia y del derecho que se reclama”.
En el presente caso, a los fines de determinar la procedencia o no de la medida solicitada, resulta necesario examinar los requisitos exigidos en la referida disposición, esto es, la presunción grave del derecho reclamado (fumus boni iuris) y el peligro grave que resulte ilusoria la ejecución de la decisión definitiva (periculum in mora).
Sobre estos requisitos, la Sala Político Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia, en su sentencia N° 00176 de fecha 09 de febrero de 2011, bajo la ponencia de la Magistrada Trina Omaira Zurita, Exp. Nº 2009-0209 ha dejado sentado que:
“Con relación a la primera exigencia, ha precisado reiteradamente esta Sala que el análisis sobre su verificación se realiza a través de un cálculo preventivo o un juicio de probabilidad y verosimilitud sobre la pretensión del demandante; correspondiéndole al Juez analizar los recaudos o elementos presentados junto con el libelo de la demanda, a fin de indagar sobre la posible existencia del derecho que se reclama.
En cuanto al segundo de los mencionados requisitos, ha sido criterio inveterado y pacífico de la doctrina y la jurisprudencia, que su verificación no se limita a una mera hipótesis o suposición, sino a la presunción grave de violación o desconocimiento del derecho o derechos reclamados y a la dificultad o imposibilidad de su reparación, bien por la demora del juicio, bien por las acciones que el demandado, durante el tiempo que tome la tramitación de aquél, pudiera efectuar con el objeto de burlar o desmejorar la efectividad de la sentencia esperada.
En conexión con lo anterior, la jurisprudencia de la Sala ha señalado que debe existir una estricta sujeción entre la procedencia de la medida cautelar y los alegatos y pruebas que el solicitante produzca en autos a los fines de demostrar la verificación de los requisitos exigidos por la ley, de manera que no basta con alegar que existe un peligro inminente de que quede ilusoria la ejecución del fallo definitivo, sino que además debe acompañarse un medio de prueba que pueda hacer surgir en el Juez, al menos una presunción grave de la existencia de dicho peligro” (Cursivas añadidas).
En el presente caso en concreto, observa esta sentenciadora que la parte demandante señalo en su escrito libelar que con “relación al fumus boni iuris o presunción de buen derecho que se alega, es menester señalar que se desprende del propio contenido del acto impugnado, que la Inspectorìa del Trabajo “Alfredo Maneiro” de esta ciudad incurrió en una serie de vicios que afectan la validez del acto administrativo impugnado, cuya ejecución resultaría a todas luces ilegal e inconstitucional, lo cual hace presunción suficiente de que el derecho alegado por mi seria declarado con lugar en la sentencia definitiva.”
En cuanto al periculum in mora la parte demandante señaló lo siguiente: “esto es, el riesgo que la demora normal del curso del procedimiento judicial pueda causar un perjuicio irreparable por la sentencia definitiva, en virtud de que eme encuentro fuera de la empresa por ordenes de sus representantes y el bloque de la ficha de entrada a la planta por parte de la misma empresa, no recibo el pago de salario alguno y ello imposibilita el derecho al sustento y alimentación a que tengo derecho para mi y mi familia, ya que el salario tiene carácter alimenticio, al margen de que dicha providencia administrativa se encuentra pendiente por la acción de nulidad y no esta definitivamente firme.”
Siendo esto así, corresponde a éste tribunal evaluar si está acreditada la existencia de los referidos requisitos, y al efecto se observa que la parte demandante, para demostrar el fumus boni iuris y el periculum in mora, consignó conjuntamente con el libelo de la demanda los siguientes recaudos:
1.- Copia simple del expediente administrativo Nº 051-2014-01-01742, contentivo del procedimiento de solicitud de Calificación de Falta o autorización para despedir, emanada de la Inspectoría del Trabajo “Alfredo Maneiro” de Puerto Ordaz, estado Bolívar, que cursa desde el folio 15 al 90 del cuaderno principal de este expediente.
Ahora bien, de la revisión del respectivo expediente administrativo, así como de las documentales acompañadas a tal efecto, no se desprende, cuando menos en principio, la presunción de verosimilitud de los hechos alegados en el recurso que sirvan de sustento de la medida cautelar solicitada. Y así se establece.
Tal como se ha señalado en líneas previas, la jurisprudencia de la Sala Político Administrativa en materia de solicitudes de medidas de suspensión de efectos de un acto administrativo impugnado, ha señalado que debe existir una estricta sujeción entre la procedencia de la medida cautelar y los alegatos y pruebas que el solicitante produzca en autos a los fines de demostrar la verificación de los requisitos exigidos por la ley, de manera que no basta con alegar que existe un peligro inminente de que quede ilusoria la ejecución del fallo definitivo, sino que además debe acompañarse un medio de prueba que pueda hacer surgir en el Juez, al menos una presunción grave de la existencia de dicho peligro.
De manera reiterada la Sala ha expresado que la medida preventiva de suspensión procede sólo cuando se verifiquen concurrentemente los supuestos que la justifican, esto es, que la medida sea necesaria a los fines de evitar perjuicios irreparables o de difícil reparación, o bien para evitar que el fallo quede ilusorio, y que adicionalmente resulte presumible que la pretensión procesal principal resultará favorable, a todo lo cual debe agregarse la adecuada ponderación del interés público involucrado; significa entonces –se insiste- que deben comprobarse los requisitos de procedencia de la medida cautelar: el riesgo manifiesto de que quede ilusoria la ejecución del fallo (periculum in mora) y la presunción grave del derecho que se reclama (fumus boni iuris).
Así las cosas, se aprecia que los alegatos expuestos por la parte demandante a los fines de declarar la existencia a su favor de la presunción de buen derecho y el peligro en la demora; no gozan de verosimilitud, salvo que en el transcurso del proceso se demuestre lo contrario; y por ende no satisfecha en esta fase preliminar del proceso tanto el peligro en la demora como la presunción de buen derecho requerida para el otorgamiento de la protección cautelar. Y así se establece.
En tal sentido, verificada como ha sido la inexistencia de los requisitos exigidos en el artículo 585 del Código de Procedimiento Civil, esto es, la presunción del buen derecho reclamado (fumus boni iuris) y el peligro grave que resulte ilusoria la ejecución de la decisión definitiva (periculum in mora), en consecuencia, este Tribunal, de conformidad con lo previsto en el artículo 104 de la Ley Orgánica de la Jurisdicción Contencioso Administrativa, declara IMPROCEDENTE la solicitud de medida cautelar de suspensión provisional de los efectos de la Providencia Administrativa Nº 2015-00362 de fecha cinco (05) de junio de 2015, dictada por la INSPECTORÍA DEL TRABAJO “ALFREDO MANEIRO” DE PUERTO ORDAZ, ESTADO BOLÍVAR, en la cual declaró con lugar la solicitud de Calificación de Falta o Autorización para despedir, incoada por la Entidad de Trabajo MARITIME PERSONNEL CONTRACTOR C.A. (MPC). Y así se decide.
IV
DISPOSITIVA
En mérito de las consideraciones expuestas, este Juzgado Quinto de Juicio del Trabajo de la Circunscripción Judicial del Estado Bolívar Extensión Territorial Puerto Ordaz, actuando en nombre de la República, administrando justicia y por autoridad de la Ley, declara:
ÚNICO: IMPROCEDENTE la solicitud de medida cautelar de suspensión provisional de los efectos de la Providencia Administrativa Nº 2015-00362 de fecha cinco (05) de junio de 2015, emanada de la INSPECTORÍA DEL TRABAJO “ALFREDO MANEIRO” DE PUERTO ORDAZ, ESTADO BOLÍVAR, en la cual declaró con lugar la solicitud de Calificación de Falta o Autorización para despedir, incoada por la Entidad de Trabajo MARITIME PERSONNEL CONTRACTOR C.A. (MPC). Y así se decide.
LA JUEZA QUINTA DE JUICIO
ABOG. RAQUEL DEL VALLE GOITIA BLANCO
EL SECRETARIO DE SALA
ABOG. NÉSTOR VIDAL
Exp. FH16-X-2016-000007
RGB/rgoitia
160216
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